2.15 Vaya, me caí en un agujero negro… ¡qué mala suerte!

Dr. Carlos Sáenz Gamasa
Profesor Titular del Departamento de Ciencias

La teoría de la relatividad de Einstein supuso en su día un gran cambio en la forma de entender y explicar muchos fenómenos naturales. Gran parte de las predicciones de la teoría, a veces extrañas y aparentemente contrarias a nuestra experiencia cotidiana, han sido confirmadas a lo largo de los años, haciendo de la relatividad la pieza angular sobre la que se construye nuestro conocimiento del universo a gran escala.

Una de las predicciones más espectaculares de la relatividad es la existencia de agujeros negros. En los agujeros negros el espacio y el tiempo se curvan de tal forma que cualquier partícula, objeto e incluso la luz, si se aproximan demasiado, serán atrapados irremisiblemente, sin posibilidad de escapar.

Inicialmente considerados meros “juguetes” de la teoría existen hoy en día numerosos indicios de su existencia, incluso en nuestra propia galaxia. Los agujeros negros pueden tener diversos orígenes y propiedades. Sabemos cómo pueden formarse y también como desaparecen, ya que están condenados a evaporarse lentamente. En cualquier caso exhiben propiedades y comportamientos extremos que los hacen tremendamente atractivos e interesantes.

Algunas de estas propiedades pueden entenderse sin recurrir a la compleja descripción matemática de la teoría relativista. Podemos incluso preguntarnos como sería un viaje a un agujero negro. ¿Qué experimentaría un hipotético astronauta “engullido” por un agujero negro, en un viaje sin retorno? ¿Cómo veríamos este viaje desde una cierta distancia, a salvo de este monstruo voraz? ¿Qué otros “monstruos” tienen cabida en el bestiario cósmico liberado por la relatividad de Einstein? Dar respuesta a estas y otras preguntas y acercar al alumno a una de las teorías más influyentes de la ciencia es el objetivo de esta charla.

Esta charla se imparte en castellano e inglés.