4.2 Biomasa y biocombustibles

Dra. Mª Cruz Arzamendi Manterola
Catedrática del departamento de Ciencias

Dr. Luis Gandía Pascual
Catedrático del departamento de Ciencias

Dr. Fernando Bimbela Serrano
Profesor Ayudante Doctor del departamento de Ciencias

Los vegetales a través de su actividad fotosintética son capaces de captar CO2 de la atmósfera y de fijar la energía solar en forma de biomasa. La combustión de la biomasa y sus derivados libera energía con un balance prácticamente neutro en emisiones de gases de efecto invernadero.

La biomasa puede utilizarse directamente (por ejemplo, combustión de madera en las chimeneas y hornos) o indirectamente convirtiéndola a través de procesos fisico-químicos en biocombustibles sólidos, líquidos o gaseosos (biogas).

Entre los biocombustibles de tipo sólido destacan el carbón vegetal, los pellets y briquetas que se obtienen a partir de materias lignocelulósicas procedentes del sector agrícola y forestal. Se emplean fundamentalmente en hornos y calderas para la producción de energía eléctrica o de calor y vapor de agua en instalaciones industriales.

Los biocombustibles líquidos también conocidos como biocarburantes son la alternativa renovable que se dispone en la actualidad en el sector del transporte para sustituir a los combustibles derivados del petróleo. Destacan por su volumen de producción el bioetanol que se produce tras procesos de fermentación de los azúcares contenidos en productos agrícolas como los cereales, y el biodiésel que se obtiene por la transesterificación de los triglicéridos contenidos en aceites y grasas.

La reciente Directiva Europea sobre el uso de fuentes renovables de energía fomenta el desarrollo tanto de la biomasa como los biocombustibles en la Unión Europea.